viernes, 9 de enero de 2015

El humor es LIBRE

Buen tiempo que no escribía en este blog. Se cruzaron demasiadas obligaciones en mi camino, la escuela, el trabajo, y asuntos personales (que sinceramente no tengo por qué explicar por aquí), que no me permitieron continuar con este blog. Pero viendo el ultimo suceso de trascendencia mundial, me decidí a dar mi punto de vista al respecto, y qué mejor que hacerlo por aquí.

Aunque esta vez me cuesta escribir. Mi computadora y mi cabeza están en blanco, pero parece que fuera un ecran por donde se proyecta la escena escalofriante y sádica de ese maldito terrorista que, en nombre de Alá, remata a un policía que yace herido en plena acera. ¿Cómo puedo creerles a estos salvajes cuando dicen que 'han vengado al profeta'? ¿Qué? ¿Asesinando a dos policías y a diez miembros de una revista que nunca esgrimieron armas ni mataron a ningún musulmán, sino satirizaban a personajes de la política y al extremismo religioso, no solo musulmán sino católico o judío? Claro, quien ha estudiado la historia de la publicación Charlie Hebdo sabe que adoptó un humor corrosivo, , punzante, hasta cierto punto visceral. Me imagino que por herencia. Recordar que durante la Revolución Francesa destacaron periodistas como Pedro Pablo Marat, que fue asesinado en su bañera por Carlota Corday porque sus escritos iban a llevar a miles de opositores del jacobismo extremo a la guillotina. Ese humor tan francés de Charlie era de los que hacía reir a los enemigos de los caricaturizados y hacían rumiar odio y venganza a los aludidos y sus seguidores.

Así, en 1970, cuando la publicación se llamaba L'hebdo Hara-kiri, recibió su primera clausura porque el día que murió el expresidente y héroe de la resistencia francesa, Charles de Gaulle, apareció con este titular: 'Baile trágico en Colombey: un muerto'. Colombey fue el pueblo donde residió De Gaulle luego de retirarse de la política. Unos días antes de su deceso hubo un incendio en una discoteca de ese pueblo y murieron varios jóvenes. Por eso, el día del fallecimiento del estadista, el titular hablaba de 'baile trágico', lo que fue considerado una afrenta por el gobierno y los censuraron. 

Como veremos, sus humoristas no creían en nadie. En el año 2005 descubren a la que sería otra de sus víctimas: el extremismo musulmán. Un diario de Dinamarca había publicado doce viñetas satíricas de Mahoma. Pese a que la colonia árabe no es tan numerosa en ese país, el escándalo no solo rebasó la sociedad danesa sino que se extandió al mundo entero, incluso el dibujante fue objeto de un atentado contra su vida. El país con más colonia musulmana es Francia y los responsables de la revista decidieron reproducir las doce viñetas del danés, ganándose la declaratoria de guerra de todas las facciones seguidoras de Alá y Mahoma. Después de los terribles atentados del 11 de septiembre, Charlie Hebdo lun número especial con caricaturas sobre Mahoma. En la carátula se veía a Mahoma llorando y señalando 'es duro ser amado por idiotas...'. El propio presidente Jacques Chirac criticó a los editores de la revista y los llamó 'provocadores'. Pese las amenazas y críticas, la revista vendió en pocas horas más de 400 mil ejemplares, triplicando su anterior récord. 'El éxito prueba el interés que la gente tiene por su propia libertad. Es una respuesta ciudadana', sostuvo director de ese entonces, Philippe Val. A los pocos meses, manos siniestras arrojaron bombas molotov al local de la publicación y la incendiaron. Un grupo radical se responsabilizó por el atentado y amenazó de muerte a los editores. Si bien los símbolos de la religión musulmana y sus seguidores del bando radical y terrorista eran 'caseritos' de los humoristas, también el papa Francisco y la iglesia Católica recibieron durísimas críticas vía las corrosivas viñetas de sus caricaturas. Por ejemplo, cuando tocaron el tema de los curas pedófilos del Vaticano, retrataron a un cura en la cama con un angelito. La jerarquía puso el grito en el cielo y las consideró ofensivas para los millones de fieles, pero ningún grupo de esta fe lanzó amenazas de muerte ni planificó atentado alguno. Ideas con ideas. El humor burlón, el político contra los poderosos, los corruptos o el fanatismo religioso son manifestaciones de la libertad de expresión. No hay nada más importante que eso y nada más malsano y diabólico que el que quiere matarla a balazos.

miércoles, 7 de enero de 2015

La 'ley Pulpín' no ha muerto (solo está dormida)

Durante mucho tiempo se ha temido que el dictador Juan Velasco Alvarado fuese el principal modelo del presidente Humala en el ejercicio el poder. Los elogios que ha dispensado frecuentemente a quien él llama “mi general” y no pocos de sus gestos políticos desde que asumió la presidencia hacían pensar así. A la luz de algunos acontecimientos recientes, sin embargo, se diría que el actual mandatario es más bien tributario del pensamiento de Manuel Prado Ugarteche, quien afirmaba que en el Perú hay dos tipos de problemas: los que no tienen solución y los que se solucionan solos, pues esta última es la filosofía que parece haber adoptado con respecto a la suerte del nuevo régimen laboral juvenil o ‘ley pulpín’.
La norma, como se sabe, ha encontrado una ruidosa resistencia en las calles y, como consecuencia, la mayoría de organizaciones políticas presentes en el Congreso ahora exigen su derogación y probablemente acaben por conseguirla. Pero si eso ocurre no será porque no existen argumentos para defenderla, sino porque el gobierno ha sido absolutamente deficitario en esa tarea.
Es verdad que los ministros Ghezzi, Segura y Otárola han hecho esfuerzos por explicar las ventajas que la ley ofrece, y que la primera dama ha intentado respaldarlos, así como que se ha intentado promocionarla a través de encartes y campañas en Facebook y Twitter. Pero es cierto también que el turno del empeño persuasivo era antes de que el régimen en cuestión fuese aprobado y no cuando la pradera ya estaba incendiada y el encanto de oponerse a una iniciativa oficial se había convertido en un fin en sí mismo. La discusión de una ley en el Parlamento, lamentablemente, a veces pasa desapercibida hasta para los propios parlamentarios. Y si la idea salió originalmente del Ejecutivo, tendrían que haber sido sus voceros y representantes los que se comprasen antes que nadie la, digamos, agitación y propaganda del espíritu de la norma. Eso podría haberse materializado, por ejemplo, a través de algo similar a los conocidos ‘Green Papers’ y ‘White Papers’ que se publican en el Reino Unido durante el tiempo de elaboración de una iniciativa gubernamental, invitando a los interesados a participar del proceso.
Lo cierto es que, como decíamos, los argumentos para abogar por la ley existen. ¿Cómo no va a poder defenderse un régimen que hace menos onerosa la contratación formal de un adulto menor de 24 años en un país que tiene uno de los 20 regímenes laborales más rígidos del planeta, o en el que siete de cada diez personas con algún tipo de trabajo se ven en la necesidad de desarrollarlo en la informalidad? Esto, por supuesto, no quiere decir que la ‘ley pulpín’ sea impecable. De hecho hay quienes han observado ya las distorsiones que podría producir en el mercado laboral y la inutilidad de sus pretendidos ‘candados’, habida cuenta de su dependencia de una fiscalización que se anuncia más teórica que efectiva.
Esas debilidades, sin embargo, no deberían ser sino una razón adicional para que el gobierno acceda a discutir nuevamente el asunto dentro y fuera del Congreso y rescate así los beneficios de esta iniciativa. Le corresponde al oficialismo, efectivamente, demostrar que sus ideas son mejores que las de quienes se oponen a la norma por simple voluntad de sintonía con los protestantes o por prejuicio ideológico (dos pruritos que, dicho sea de paso, han encontrado terreno fértil en la propia bancada de Gana Perú). Pero, lejos de eso, la actitud de Palacio consiste en hacer como si el problema no existiera o, según la mencionada doctrina del ex presidente Prado Ugarteche, fuera a resolverse solo.
El presidente Humala, en particular, se limita a pedir el beneficio de la duda para la ley y a denunciar la inconsistencia de aquellos líderes políticos que, como Alan García, promovieron iniciativas similares en su momento. O, en todo caso, a hacer escarnio de la mutabilidad de los legisladores que en un primer momento votaron a favor del nuevo régimen y luego, intimidados por la reacción que desató en las plazas y en las redes sociales, retrocedieron sin empacho. Como si fustigar por sus veleidades populistas a quienes antes identificó con las “cloacas” o los “mamarrachos” fuese a granjearle el apoyo político que precisa.
Y mientras tanto, claro, la ‘ley pulpín’ marcha imperturbable hacia su derogación en la Comisión Permanente o en el pleno, bajo la mirada melancólica de sus empeñosos gestores que, como los siete enanitos cuando contemplaban a Blancanieves con la manzana atragantada, musitan que no ha muerto y solo está dormida.

jueves, 30 de octubre de 2014

La conexión italiana

“Italia è ferma”. Estancada, inmóvil. Desde finales del 2011 su economía no crece y, por el contrario, se contrae todos los trimestres. Sigue rezagada en relación con otros países de la Unión Europea que, como España, ya empiezan a soñar con el fin de la recesión. Las últimas cifras de desempleo juvenil indican que el 44% de los jóvenes italianos no tiene trabajo. 
Pese a ello, Italia se las ingenia para seguir siendo una potencia mundial (la octava economía más grande del planeta), gracias, en parte, a la formidable capacidad e inventiva de sus pequeños y medianos industriales del norte, pero señaladamente gracias al sector servicios, que representa dos tercios de su economía. Un claro ejemplo es el turismo: Italia tiene 60 millones de habitantes, pero recibe 48 millones de visitantes al año, es decir, casi un segundo país entero que llega todos los años a consumir en hoteles, restaurantes, transportes, museos. 
¿Por qué está atracada Italia? Probablemente lo está desde que terminó el ‘boom’ de la posguerra, pero esa parálisis se mantuvo enmascarada detrás de unos niveles de gasto fiscal colosales: subsidios y prestaciones sociales que configuraron una versión propia del Estado de bienestar que hoy se reconoce insostenible, pero que es sumamente difícil desmontar.
Desde la crisis mundial de la deuda pública del 2008, conforme se fue desarmando el paradigma de las arcas estatales inagotables, han emergido más claramente dos de las más importantes trabas que amenazan con mantener a los italianos bajo el agua: la legislación laboral y la ‘tramitología’.
Lo dice, claramente, don Bernardo Caprotti, el legendario fundador de los supermercados Esselunga, importante cadena que factura 10 mil millones de dólares al año: el sistema laboral italiano está anclado en esquemas de hace más de 100 años, en los que los empleados que logran un contrato de trabajo de plazo indeterminado se hacen de un derecho indisputable a tener ese mismo empleo toda la vida e incluso, por presiones sindicales, a seguir haciendo lo mismo, aunque cambien los mercados y las tecnologías.
Capriotti cita el caso de 450 mineros de carbón de Cerdeña, a quienes el ex primer ministro Enrico Letta les aseguró que mantendrían su puesto hasta que muriesen, pese a que el carbón extraído no se utiliza más para producir energía. El Estado Italiano les pagará vitaliciamente para que sigan haciendo un trabajo que ya nadie necesita. El costo lo asumen todos los italianos en su recibo de electricidad.
En el rubro de los permisos, Capriotti resalta los plazos inimaginables que su empresa requiere para construir nuevas sedes. En Génova no es posible edificar nada; en Florencia está ad portas de inaugurar un local sobre un terreno comprado hace 44 años; y cerca de Milán sigue esperando permisos para construir un supermercado en lo que fue una planta de Pirelli, que compró hace 27 años. En promedio –dice– le toma diez años de trámites levantar una sede.
Hay dudas acerca de si Matteo Renzi, el energético primer ministro italiano de 39 años, podrá imponer sus ideas modernas y revolucionarias para empezar a cambiar estas cosas. Ojalá tenga éxito frente a un sistema político anquilosado. Si lo logra, haríamos bien en pedirle la receta para nosotros, como nos dieron en su momento las claves para preparar los tallarines y la pizza. Y mire usted qué bien nos fue con eso. 

miércoles, 29 de octubre de 2014

El crimen organizado a la captura del poder


Las últimas elecciones regionales y municipales han evidenciado nuevamente el grave deterioro de nuestro sistema político. La presencia de la corrupción y el crimen organizado es cada vez más notoria. Los organismos electorales y la asociación Transparencia han recomendado urgentes reformas para corregirlo, pero la labor es de largo aliento: Jaime de Althaus sostiene que la gran tarea de los próximos años será la batalla por la institucionalidad, Martín Tanaka afirma que el tema central del 2016 será el desarrollo institucional y político, Carlos Meléndez subraya que lo que el Perú necesita ahora ya no es una reforma política sino un shock institucional. 
El símil con el shock de 1990 que liquidó la hiperinflación y los paquetes de medidas que ordenaron la economía en los años subsiguientes es atractivo. La diferencia es que la receta para estabilizar y recuperar la economía era conocida. Se requería convicción y un equipo técnico competente para aplicarla. En el campo político, en cambio, no hay recetas universales. 
La verdad, como decía Voltaire, es que lo perfecto es enemigo de lo bueno. Lo ideal es un shock de reformas políticas que se aplique al inicio del próximo gobierno, durante su luna de miel con la opinión pública. Sin embargo, existen varias medidas claves para recuperar el sistema político que ya deberían ser aprobadas. El gobierno y los actuales parlamentarios no pueden abdicar de su responsabilidad.
El Congreso ha acertado al aprobar en primera votación la reforma constitucional para prohibir la reelección inmediata de presidentes regionales y alcaldes, tal como ocurre con la Presidencia de la República. Para algunos es un exceso y no garantiza nada, pero no cabe duda de que es un desincentivo a la corrupción que una autoridad sepa que podrá ser investigada por su sucesor y que le faltará tiempo para construir una red mafiosa como lo hicieron los reelectos César Álvarez en Áncash o Roberto Torres en Chiclayo. En ese campo, también es urgente corregir la ley de revocatoria para evitar su insensata proliferación, frecuentemente impulsada por la corrupción. Quedan pocas semanas para promulgar una ley que permita que el Perú deje de tener el dudoso mérito de ser el país con más procesos de revocatoria en el mundo.
Para combatir la corrupción, también es apremiante prohibir que postulen candidatos que hayan sido sentenciados por terrorismo, narcotráfico, corrupción y otros delitos graves. Que un ex delincuente haya cumplido su pena no quiere decir que esté arrepentido o completamente rehabilitado. Del mismo modo que un ex convicto no puede ser juez, tampoco debería ser presidente regional, alcalde o congresista. Es indispensable que esta ley se apruebe antes de que se convoquen las elecciones presidenciales y parlamentarias dentro de un año.
Pero la mejor barrera para evitar que oportunistas y mafiosos ingresen a la política es el fortalecimiento del sistema de partidos y los organismos electorales. La opinión pública tiene claro el camino: según Ipsos, el 90% está de acuerdo con que las elecciones internas sean organizadas obligatoriamente por la ONPE, el 88% con que el JNE pueda fiscalizar los ingresos de partidos y movimientos y sancionarlos si detecta irregularidades; y el 82% con que se eleven los requisitos para la inscripción de partidos y movimientos de manera que haya menos listas que postulen a una elección. 
Cuando las elecciones en los partidos sean organizadas por la ONPE y sus gestiones supervisadas apropiadamente por el JNE, será más fácil que la ciudadanía apoye la entrega de recursos públicos a los partidos y la eliminación del sistema de voto preferencial, tantas veces aprovechado por truhanes de diversa calaña para llegar al Congreso. Lamentablemente, es muy difícil que el actual Parlamento apruebe una reforma de esta naturaleza porque muchos de sus integrantes le deben su elección a este pernicioso mecanismo. 
Lo que nos regresa a la idea del shock institucional. Sin embargo, para que este sea viable, se requieren tres condiciones. Primera, que sea el fruto de un compromiso sincero entre los máximos líderes políticos del país. Segunda, que este sea impulsado por un consenso previo en la sociedad civil, que incluya a la comunidad empresarial. Y tercera, que todos entiendan que la reforma electoral no es una panacea, por lo cual no se debería aspirar a solucionar con ella todos los problemas políticos del país. Los objetivos deben ser más sencillos: elevar la calidad de las autoridades elegidas e impedir que avancen el crimen organizado y la corrupción. 

Busco espía online

Las interacciones entre personas se hace cada vez más difícil tanto cara a cara, sentados en un café, bailando en una fiesta o conversando en una banca de un parque. Las relaciones entre adultos –e incluso entre pequeños– se encuentran mediatizadas por teléfonos inteligentes, tabletas o computadoras de todos los tamaños.
No es raro ver en un restaurante a una familia sentada alrededor de una mesa, cada uno concentrado en su propio dispositivo. Incluso, el juego, las adivinanzas o las canciones que se daban cuando una familia viajaba en auto han tendido a sustituirse por videojuegos o aparatos de video para que los niños vean una película mientras los padres conversan, esperando que los niños no se aburran o no molesten.
La dificultad para la interacción parece darse en diferentes áreas de la vida social. Por ejemplo, una de ellas es la de la búsqueda de pareja, sexo casual o amistad a través de páginas de Internet con versiones gratuitas o pagas (por supuesto, con mayores beneficios).
Aspectos más anodinos también transcurren en la nube. Las compras de ropa, calzado, perfumes, regalos o libros –entre múltiples artículos– pueden darse sin problema en diversas tiendas virtuales. En algunas de ellas, incluso, se puede devolver el artículo si no gusta o no queda, recibiendo otro, sin costo adicional. Entre otras cosas que se pueden comprar en algunos países están las armas de fuego y sus respectivas balas, que llegan al domicilio entregadas por un simpático cartero como en la película “Bowling for Columbine”, de Michael Moore, en que describe cómo unos jóvenes adquieren armamento para desatar una masacre en una escuela.
También se usa Internet para buscar trabajo, pues portales como Linkedin permiten colgar el currículo laboral de las personas y así estar expuestos a escala mundial o local para cuando una empresa busque algún trabajador particular o para que los colegas más cercanos sepan acerca de nuestros cambios de trabajos, ascensos, etc.
Facebook u otras redes han sustituido esos espacios maravillosos que eran las esquinas, puertas de bodegas o cualquier muro callejero del barrio donde los jóvenes se reunían a conversar, enamorarse y crecer juntos.
Cada vez es más usual que mucha gente haga sus transacciones bancarias por Internet, ahorrando mucho tiempo en desplazarse por la congestionada ciudad para realizarlas. Pero, claro, disminuyen las posibilidades de encontrarnos con alguien interesante en una cola, en una librería e, incluso, en el contexto de un pequeño choque vehicular (unos amigos míos se conocieron esperando a sus compañías de seguro vehicular y se casaron).

Podríamos extender la lista de vínculos virtuales que se han desarrollado en los últimos años, resaltar sus beneficios y sus perversiones. Sin embargo, lo que ha causado sorpresa es una noticia periodística de El Comercio que señala que el Mossad –el servicio secreto exterior israelí, considerado uno de los mejores del mundo– esté reclutando agentes a partir de una página web que propone algunas preguntas que se asemejan a las que llenamos en cualquier cuestionario de revistas: ¿Cuántos idiomas habla? ¿Cuántos pasaportes posee? Luego de una serie de preguntas de ese tipo, algunos hombres y mujeres son reclutados a escala mundial para pasar al lado secreto del espionaje. Qué extraño uso de una red vulnerable para contactar espías. Supongo que luego de engancharse ya no jugarán a ser espías: lo serán.

domingo, 5 de octubre de 2014

La hora del sicario


Editorial: La hora del sicario
Hoy se celebran elecciones municipales y regionales en todo el país. En total, se elegirán 12.640 autoridades  regionales  y municipales (entre presidentes y consejeros regionales, alcaldes y regidores).
Sean los que fuesen los resultados de estas elecciones, la propia campaña ha dejado, entre otras cosas, la siguiente idea clara: la infiltración de las más diversas mafias  en nuestra política es un hecho cada vez más extendido, consolidado y grave. Las mafias del narcotráfico, del contrabando, de la minería y la tala ilegal, de la construcción, de las licitaciones y del simple saqueo de las arcas públicas, cada una lucha en sus zonas de influencia por llegar al poder público o por mantenerse en él.
Como consecuencia de lo anterior, el chantaje, el soborno y la violencia pura y dura se han hecho instrumentos de campaña cada vez más presentes. Un ejemplo muy ilustrativo es el del distrito huanuqueño de Amarilis. En la última década dos alcaldes de Amarilis han sido asesinados y esta semana un candidato a su sillón municipal (hijo de uno de los alcaldes fallecidos) recibió un elocuente mensaje cuando su camioneta fue quemada mientras estaba cuadrada a pocos metros de su casa, en la que él dormía.  
Pero ese es solo un ejemplo. Hay muchos más: en marzo de este año, Ezequiel Nolasco, opositor de César Álvarez, el hoy preso ex presidente regional de Áncash, fue asesinado por un sicario antes de que pudiese oficializar su postulación a la presidencia de esa región. El mismo mes, Miguel Huacre, candidato a la Presidencia Regional de Apurímac, fue lanzado desde un precipicio, mientras en Amazonas asesinaban a Damel González, padre de una abogada que se había negado a retirar su postulación a una alcaldía. Un mes después, fue acribillada la camioneta en que viajaba el líder de un movimiento regional ancashino opositor del antes mencionado Álvarez. Luego, en julio, un candidato regional fue asesinado en Huacho. Y hace menos de una semana fueron aniquilados de sendos disparos Líder Villazana, candidato a la alcaldía del distrito de San Martín de Pangoa (en Satipo), y Alejandro Manyaró (candidato a regidor de la alcaldía de Zarumilla, en Tumbes).
Y eso para hablar solo de los asesinatos. Dejando atrás, esto es, los atentados, secuestros, extorsiones y actos de vandalismo, todos ellos con fines políticos, que la Defensoría del Pueblo ha contabilizado en lo que va del año. Como dice Rolando Luque, de la mencionada institución, estamos viendo un fenómeno nuevo en el Perú: los sicarios están entrando a las campañas.
En la misma línea, el Jurado Nacional de Elecciones acaba de advertir que existe riesgo de que haya violencia electoral hoy –quema de ánforas, retención de actas, tomas de locales de votación, etc.– en 141 localidades, por lo que se ha tenido que alertar a la policía para que haga un despliegue especial en ellas. En cualquier caso, aun cuando solo la mitad de estos riesgos estuviese bien fundamentada, 141 puntos muestran un incremento geométrico respecto de las 34 localidades donde ya se dieron este tipo de actos en el 2010, las 22 que los padecieron en el 2006 y las 13 del 2002.
¿Qué es lo qué ha pasado? Entre muchos factores sobresale uno: se han multiplicado enormemente los recursos de los que disponen los gobiernos regionales y municipales por los que se pelean estas bandas sin que al mismo tiempo se hayan fortalecido en proporción siquiera semejante las instituciones que existen para dotar de mayores filtros, responsabilidad y control al sistema democrático (principalmente los partidos), así como las que tienen por función la lucha contra la corrupción y el crimen (de hecho, todas las bandas regionales que han caído en el último año se han caracterizado por tener entre sus integrantes a policías, jueces y fiscales). Como resultado de lo primero nuestras elecciones son auténticas loterías entre desconocidos surgidos para la ocasión (en esta elección están compitiendo 116.252 candidatos y 14.171 movimientos regionales y locales) por los que luego no responde nadie. Como consecuencia de lo segundo, los gobiernos regionales y locales son botines cada vez más fácilmente disponibles y, por lo tanto, atractivos para los profusos candidatos “con prontuario” de los que acaba de hablar el presidente.
Está claro que esta combinación de bolsillos fuertes con instituciones débiles se ha vuelto cada vez más peligrosa e inviable. Además, desde luego, es autodestructiva. Hay un límite a lo que puede aguantar una sociedad desprovista de caminos de representatividad eficientes sin detonar por alguna parte. Por otro lado, llegará un momento –si es que no ha llegado ya– en que los sicarios, las balas, las licitaciones arregladas, los chantajes y las coimas serán el principal obstáculo para la continuidad del crecimiento. 
El principal reto de lo que queda de este gobierno –así como el del que venga– tiene que ser este: invertir en construir las instituciones que permitan recuperar al país para la ley y pongan cauces que doten de contenido y viabilidad a nuestra democracia. 

A ti que votas por primera vez

A ti que votas por primera vez, por Gonzalo Torres del Pino
Toma agua. Si pudiera darte solo un consejo para este domingo, sería ese. Lo efectos beneficiosos del agua sobre el cuerpo humano están científicamente comprobados. Mis otros consejos están basados en una utopía que no tiene más base que mi propia experiencia subjetiva. Aún así, ahí van.
Vota. No dejes de hacerlo. Es la única forma de hacerte responsable por el futuro de tu ciudad. Tu voto es tu voz, así no votes por ninguno.No importa que votes por el que sabes que no va a salir, es tu voto. No escuches al que te diga que estás tirando a la basura tu voto. Ese no vota con su voz sino con la voz de otros.
Piensa por quién vas a votar. Investiga. Compara. Pregunta. Decide por ti mismo. No pienses tanto. No hay candidato excelente porque no es solo una persona la que entra. Son varias. Apuesta, no importa que te equivoques, la próxima lo harás mejor. No escuches al que te diga que la fregaste. Ese también la fregó antes. Aprende de tus errores. Aprende de sus errores. 
No te conviertas en el cínico que dice que esto no tiene arreglo, que todos son iguales, que todo es una basura. Ese piensa que el futuro se llama pasado. El futuro no está escrito todavía y lo que haya ocurrido en el pasado es una lección que puede cambiar el futuro. Tu voto es la apuesta al futuro. Míralo con optimismo aunque haya pesimismo a tu alrededor. Escucha a tus mayores, pero no tanto. Escucha a tu generación, pero no tanto. Escúchate a ti mismo.
Anda caminando, si puedes. Anda en bici, si puedes. Comparte el carro, si puedes. Anda temprano y si te toca reemplazar a alguien para abrir tu mesa, hazlo. Hay alguien que lo hará por ti en otra oportunidad. Asume el haberte convertido en ciudadano. No importa que haya un atún y una galleta para comer. No es la primera vez que comes eso.
Haz cola. Pacientemente. Es tu derecho, no tu deber. Cede el espacio a los mayores, sobre todo a los que ya no están obligados a votar. Ellos son un ejemplo.
Mete el dedo. No lo bañes en vaselina ni te quites el morado porque se ve feo o poco ‘cool’. Enseña el dedo morado con orgullo. Votaste. Ya eres parte de los que deciden. Aunque te equivoques.
Te equivocarás una y otra vez. Tú y todos los demás. Algún día no te equivocarás. Tú y todos los demás. Votar es pensar que todo puede cambiar. Que nada ni nadie agrie tu optimismo, tus ganas, tu futuro.
Respeta las reglas de juego. No hagas propaganda. Vicia tu voto, si eso decides, pero no escribas frases groseras o dibujos de órganos masculinos, solo tres personas lo verán. El voto es secreto.
No te tomes una foto con tu cédula. No lo trivialices, además de que es ilegal.
Cuenta si quieres después por quién votaste. No lo cuentes si no quieres. Ni en boca de urna. Sal contento por haber cumplido. Mira más tarde el conteo, pero no te pegues tanto. Habrá más elecciones en tu vida.
Sigue mis consejos o no los sigas. Es tu decisión. Pero, sobre todo, toma agua.