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jueves, 12 de marzo de 2015

Salir del clóset, para luego salir por las ventanas

'La esperanza nunca será silenciosa' /-Harvey Milk 

La política representada ha mostrado su rostro más infame, y ha vuelto para hacerte recordar que la sonrisa esbozada en campaña se torna en indiferencia y rechazo cuando se trata de defender los derechos de quienes los mantienen día a día con sus impuestos. La representación parlamentaria, blandengue como ella sola, ha vuelto a llenar las planas de los periódicos en los que demuestra su precariedad para poder pensar más allá de la moral religiosa o de esa cojudez a la que llaman familia tradicional. Lector religioso, si estás leyendo esto, estás a tiempo de abandonar esta entrada, este blog; porque no pienso bajar el calibre ante tanto atropello y canallada.
No contentos con brindar espectáculos tristes en cada sesión, no contentos con legislar entre gallos y medianoche cuando les conviene para avalar políticas públicas mediocres; siguen perpetuando la postergación histórica y hacen de la negación una costumbre institucional de este Estado que no les pertenece, que no es su chacra. Siga volteando la mirada, señora congresista. Siga haciéndose el huevón, señor parlamentario. Pero eso sí, no crea que el cargo le durará toda la vida. No crea que la indignación no crece, y que detrás del adjetivo “maricón” no se esconde la cobardía. Todo lo contrario; si por la población LTGB fuera, estaría atado y montado en una burra de regreso a su casa.
La retahíla de vergonzosos argumentos que alimenta al parlamentario religioso promedio, (porque tenemos a varios de estos imbéciles) va desde culpar a la unión homosexual de las transformaciones demograficas en Europa Occidental, pasando por comparar el afecto entre personas del mismo sexo con la zoofilia o la pedofilia; hasta llegar a asumir que el riesgo del reconocimiento incrementará la homosexualidad (¡Habrase visto semejante salvajada!) tal como lo haría la legalización de los narcóticos con la drogodependencia

Sin embargo, lo que demuestra la enfermedad de nuestra sociedad es la poca capacidad que tienen muchas personas para ponerse en el lugar del otro. La calle alberga ese penoso susurro: “pero la mayoría de la gente no quiere a los maricas, pues” o “así es la democracia, la mayoría manda y ya bastante tienen con que se les perdone el pecado”. Esa comprensión retrasada de la democracia, que nos hace pensar que esta es la simple suma de 1+1=11; nos está pasando factura. ¿El resultado? Seguiremos siendo cómplices de los crímenes de odio, de que un “marica asesinado”, una “leca muerta” o un “trans gomeado” no sólo llenen las páginas de la prensa amarilla, sino que sean motivo de estúpido festejo. “Debe ser castigo de dios, uno menos”. Y eso que aquí no enumero la imposibilidad del heredar, del acceder a un crédito para comprar bienes conjuntos, o del visitarle cuando padezca enfermedad en hospital; hasta llegar a la simple compañía en el lecho de muerte.Así de jodidos estamos.
Veinte años de conflicto armado no han sido suficientes para enseñarnos que el ombliguismo cultural es la peor de las negligencias. Pero una cosa queda ya bastante clara: esta pelea recién comienza y se hará voz a voz, grito a grito, marcha a marcha, piedra a piedra, bala a bala, muerte a muerte. Porque a la marginalidad de la mujer, del analfabeto, del anciano, del indígena, del campesino, del migrante, del quechuahablante, del colorpuerta, pretenden sumarle la del homosexual. Esta no es una batalla sólo para confesar a la familia una orientación sexual, es para quebrar el falso imaginario de las instituciones tradicionales. Esta no es una pugna que se queda en salir del clóset. Es necesario también salir por las ventanas, para luego conquistar la libertad.

martes, 24 de febrero de 2015

Por la aprobación de la unión civil


En los últimos siglos, las grandes luchas por los derechos civiles se han visto enmarcadas principalmente en la defensa de los derechos de las mujeres y la abolición de la esclavitud y la segregación racial, costumbres arraigadas y consideradas “normales” durante mucho tiempo. En la actualidad, son los derechos de la comunidad LGBT los que han tomado la posta de la lucha en busca de la libertad y la igualdad para todos y todas.
Así, en setiembre del 2013, los medios decidieron someter al debate público un tema que no podía seguir siendo relegado y visto como prohibido: la unión civil entre personas del mismo sexo; ello a fin de revertir el vacío legislativo que existe en nuestro ordenamiento y poder eliminar la inequidad que se tiene, reconociendo los derechos civiles de cerca de tres millones de peruanos y peruanas lesbianas, gays, bisexuales y transexuales. 
Y es que con la aprobación de la unión civil, se sentará efectivamente el reconocimiento del derecho a la igualdad y libertad que toca a todo ser humano, libre de toda discriminación, ya que las parejas homosexuales deben ser tratadas de la misma manera que las parejas heterosexuales. En este sentido, se concretizaría la manifestación del libre desarrollo y el de poder llevar a cabo el proyecto de vida en común que han elegido dos personas del mismo sexo mayores de edad, permitiendo con ello su realización como seres humanos en la sociedad. 
Esto, en el tiempo transcurrido, ha sido reconocido por las principales instituciones técnicas del país relacionadas con temas de justicia y derechos humanos: el Ministerio de Justicia, la Defensoría del Pueblo, la Fiscalía de la Nación y el Poder Judicial, que se han pronunciado a favor de este proyecto de ley y de que se regulen las uniones de personas del mismo sexo. Además, las Naciones Unidas y Amnistía Internacional han instado a que en el Perú las parejas homosexuales sean tratadas de la misma manera que las parejas heterosexuales. 
Por tanto, prontos a comenzar el debate en marzo en el Congreso, este debe reflexionar que cuenta con la ocasión de dar respuesta a quienes durante años han sido menospreciados y cuyos derechos han sido ignorados, su dignidad ofendida, su identidad negada y su libertad reprimida. En los próximos días los congresistas miembros de la Comisión de Justicia tendrán la oportunidad de devolver a nuestros miles de compatriotas lesbianas, gays, bisexuales y transexuales el respeto que se merecen, reconocer su dignidad y restituir su libertad. Tendrán la oportunidad de decidir de qué lado de la historia quieren estar y ser recordados. Del lado de la justicia social, como propulsores de una sociedad más digna, decente, incluyente y tolerante; o de aquella remota de siglos pasados integrada por esclavistas, marginadores y humillantes.
Es verdad que la comunidad LGTB es tan solo una minoría. Pero debe saberse que la aprobación de la unión civil será un triunfo de todos los peruanos y peruanas, pues creemos que es la victoria de la libertad y de la igualdad. Con ello, estamos construyendo un país más decente, y una sociedad decente es aquella que no humilla, oprime ni sojuzga a sus miembros, lo cual nos hace finalmente mejores a todos.

viernes, 9 de enero de 2015

El humor es LIBRE

Buen tiempo que no escribía en este blog. Se cruzaron demasiadas obligaciones en mi camino, la escuela, el trabajo, y asuntos personales (que sinceramente no tengo por qué explicar por aquí), que no me permitieron continuar con este blog. Pero viendo el ultimo suceso de trascendencia mundial, me decidí a dar mi punto de vista al respecto, y qué mejor que hacerlo por aquí.

Aunque esta vez me cuesta escribir. Mi computadora y mi cabeza están en blanco, pero parece que fuera un ecran por donde se proyecta la escena escalofriante y sádica de ese maldito terrorista que, en nombre de Alá, remata a un policía que yace herido en plena acera. ¿Cómo puedo creerles a estos salvajes cuando dicen que 'han vengado al profeta'? ¿Qué? ¿Asesinando a dos policías y a diez miembros de una revista que nunca esgrimieron armas ni mataron a ningún musulmán, sino satirizaban a personajes de la política y al extremismo religioso, no solo musulmán sino católico o judío? Claro, quien ha estudiado la historia de la publicación Charlie Hebdo sabe que adoptó un humor corrosivo, , punzante, hasta cierto punto visceral. Me imagino que por herencia. Recordar que durante la Revolución Francesa destacaron periodistas como Pedro Pablo Marat, que fue asesinado en su bañera por Carlota Corday porque sus escritos iban a llevar a miles de opositores del jacobismo extremo a la guillotina. Ese humor tan francés de Charlie era de los que hacía reir a los enemigos de los caricaturizados y hacían rumiar odio y venganza a los aludidos y sus seguidores.

Así, en 1970, cuando la publicación se llamaba L'hebdo Hara-kiri, recibió su primera clausura porque el día que murió el expresidente y héroe de la resistencia francesa, Charles de Gaulle, apareció con este titular: 'Baile trágico en Colombey: un muerto'. Colombey fue el pueblo donde residió De Gaulle luego de retirarse de la política. Unos días antes de su deceso hubo un incendio en una discoteca de ese pueblo y murieron varios jóvenes. Por eso, el día del fallecimiento del estadista, el titular hablaba de 'baile trágico', lo que fue considerado una afrenta por el gobierno y los censuraron. 

Como veremos, sus humoristas no creían en nadie. En el año 2005 descubren a la que sería otra de sus víctimas: el extremismo musulmán. Un diario de Dinamarca había publicado doce viñetas satíricas de Mahoma. Pese a que la colonia árabe no es tan numerosa en ese país, el escándalo no solo rebasó la sociedad danesa sino que se extandió al mundo entero, incluso el dibujante fue objeto de un atentado contra su vida. El país con más colonia musulmana es Francia y los responsables de la revista decidieron reproducir las doce viñetas del danés, ganándose la declaratoria de guerra de todas las facciones seguidoras de Alá y Mahoma. Después de los terribles atentados del 11 de septiembre, Charlie Hebdo lun número especial con caricaturas sobre Mahoma. En la carátula se veía a Mahoma llorando y señalando 'es duro ser amado por idiotas...'. El propio presidente Jacques Chirac criticó a los editores de la revista y los llamó 'provocadores'. Pese las amenazas y críticas, la revista vendió en pocas horas más de 400 mil ejemplares, triplicando su anterior récord. 'El éxito prueba el interés que la gente tiene por su propia libertad. Es una respuesta ciudadana', sostuvo director de ese entonces, Philippe Val. A los pocos meses, manos siniestras arrojaron bombas molotov al local de la publicación y la incendiaron. Un grupo radical se responsabilizó por el atentado y amenazó de muerte a los editores. Si bien los símbolos de la religión musulmana y sus seguidores del bando radical y terrorista eran 'caseritos' de los humoristas, también el papa Francisco y la iglesia Católica recibieron durísimas críticas vía las corrosivas viñetas de sus caricaturas. Por ejemplo, cuando tocaron el tema de los curas pedófilos del Vaticano, retrataron a un cura en la cama con un angelito. La jerarquía puso el grito en el cielo y las consideró ofensivas para los millones de fieles, pero ningún grupo de esta fe lanzó amenazas de muerte ni planificó atentado alguno. Ideas con ideas. El humor burlón, el político contra los poderosos, los corruptos o el fanatismo religioso son manifestaciones de la libertad de expresión. No hay nada más importante que eso y nada más malsano y diabólico que el que quiere matarla a balazos.

miércoles, 7 de enero de 2015

La 'ley Pulpín' no ha muerto (solo está dormida)

Durante mucho tiempo se ha temido que el dictador Juan Velasco Alvarado fuese el principal modelo del presidente Humala en el ejercicio el poder. Los elogios que ha dispensado frecuentemente a quien él llama “mi general” y no pocos de sus gestos políticos desde que asumió la presidencia hacían pensar así. A la luz de algunos acontecimientos recientes, sin embargo, se diría que el actual mandatario es más bien tributario del pensamiento de Manuel Prado Ugarteche, quien afirmaba que en el Perú hay dos tipos de problemas: los que no tienen solución y los que se solucionan solos, pues esta última es la filosofía que parece haber adoptado con respecto a la suerte del nuevo régimen laboral juvenil o ‘ley pulpín’.
La norma, como se sabe, ha encontrado una ruidosa resistencia en las calles y, como consecuencia, la mayoría de organizaciones políticas presentes en el Congreso ahora exigen su derogación y probablemente acaben por conseguirla. Pero si eso ocurre no será porque no existen argumentos para defenderla, sino porque el gobierno ha sido absolutamente deficitario en esa tarea.
Es verdad que los ministros Ghezzi, Segura y Otárola han hecho esfuerzos por explicar las ventajas que la ley ofrece, y que la primera dama ha intentado respaldarlos, así como que se ha intentado promocionarla a través de encartes y campañas en Facebook y Twitter. Pero es cierto también que el turno del empeño persuasivo era antes de que el régimen en cuestión fuese aprobado y no cuando la pradera ya estaba incendiada y el encanto de oponerse a una iniciativa oficial se había convertido en un fin en sí mismo. La discusión de una ley en el Parlamento, lamentablemente, a veces pasa desapercibida hasta para los propios parlamentarios. Y si la idea salió originalmente del Ejecutivo, tendrían que haber sido sus voceros y representantes los que se comprasen antes que nadie la, digamos, agitación y propaganda del espíritu de la norma. Eso podría haberse materializado, por ejemplo, a través de algo similar a los conocidos ‘Green Papers’ y ‘White Papers’ que se publican en el Reino Unido durante el tiempo de elaboración de una iniciativa gubernamental, invitando a los interesados a participar del proceso.
Lo cierto es que, como decíamos, los argumentos para abogar por la ley existen. ¿Cómo no va a poder defenderse un régimen que hace menos onerosa la contratación formal de un adulto menor de 24 años en un país que tiene uno de los 20 regímenes laborales más rígidos del planeta, o en el que siete de cada diez personas con algún tipo de trabajo se ven en la necesidad de desarrollarlo en la informalidad? Esto, por supuesto, no quiere decir que la ‘ley pulpín’ sea impecable. De hecho hay quienes han observado ya las distorsiones que podría producir en el mercado laboral y la inutilidad de sus pretendidos ‘candados’, habida cuenta de su dependencia de una fiscalización que se anuncia más teórica que efectiva.
Esas debilidades, sin embargo, no deberían ser sino una razón adicional para que el gobierno acceda a discutir nuevamente el asunto dentro y fuera del Congreso y rescate así los beneficios de esta iniciativa. Le corresponde al oficialismo, efectivamente, demostrar que sus ideas son mejores que las de quienes se oponen a la norma por simple voluntad de sintonía con los protestantes o por prejuicio ideológico (dos pruritos que, dicho sea de paso, han encontrado terreno fértil en la propia bancada de Gana Perú). Pero, lejos de eso, la actitud de Palacio consiste en hacer como si el problema no existiera o, según la mencionada doctrina del ex presidente Prado Ugarteche, fuera a resolverse solo.
El presidente Humala, en particular, se limita a pedir el beneficio de la duda para la ley y a denunciar la inconsistencia de aquellos líderes políticos que, como Alan García, promovieron iniciativas similares en su momento. O, en todo caso, a hacer escarnio de la mutabilidad de los legisladores que en un primer momento votaron a favor del nuevo régimen y luego, intimidados por la reacción que desató en las plazas y en las redes sociales, retrocedieron sin empacho. Como si fustigar por sus veleidades populistas a quienes antes identificó con las “cloacas” o los “mamarrachos” fuese a granjearle el apoyo político que precisa.
Y mientras tanto, claro, la ‘ley pulpín’ marcha imperturbable hacia su derogación en la Comisión Permanente o en el pleno, bajo la mirada melancólica de sus empeñosos gestores que, como los siete enanitos cuando contemplaban a Blancanieves con la manzana atragantada, musitan que no ha muerto y solo está dormida.

domingo, 5 de octubre de 2014

La hora del sicario


Editorial: La hora del sicario
Hoy se celebran elecciones municipales y regionales en todo el país. En total, se elegirán 12.640 autoridades  regionales  y municipales (entre presidentes y consejeros regionales, alcaldes y regidores).
Sean los que fuesen los resultados de estas elecciones, la propia campaña ha dejado, entre otras cosas, la siguiente idea clara: la infiltración de las más diversas mafias  en nuestra política es un hecho cada vez más extendido, consolidado y grave. Las mafias del narcotráfico, del contrabando, de la minería y la tala ilegal, de la construcción, de las licitaciones y del simple saqueo de las arcas públicas, cada una lucha en sus zonas de influencia por llegar al poder público o por mantenerse en él.
Como consecuencia de lo anterior, el chantaje, el soborno y la violencia pura y dura se han hecho instrumentos de campaña cada vez más presentes. Un ejemplo muy ilustrativo es el del distrito huanuqueño de Amarilis. En la última década dos alcaldes de Amarilis han sido asesinados y esta semana un candidato a su sillón municipal (hijo de uno de los alcaldes fallecidos) recibió un elocuente mensaje cuando su camioneta fue quemada mientras estaba cuadrada a pocos metros de su casa, en la que él dormía.  
Pero ese es solo un ejemplo. Hay muchos más: en marzo de este año, Ezequiel Nolasco, opositor de César Álvarez, el hoy preso ex presidente regional de Áncash, fue asesinado por un sicario antes de que pudiese oficializar su postulación a la presidencia de esa región. El mismo mes, Miguel Huacre, candidato a la Presidencia Regional de Apurímac, fue lanzado desde un precipicio, mientras en Amazonas asesinaban a Damel González, padre de una abogada que se había negado a retirar su postulación a una alcaldía. Un mes después, fue acribillada la camioneta en que viajaba el líder de un movimiento regional ancashino opositor del antes mencionado Álvarez. Luego, en julio, un candidato regional fue asesinado en Huacho. Y hace menos de una semana fueron aniquilados de sendos disparos Líder Villazana, candidato a la alcaldía del distrito de San Martín de Pangoa (en Satipo), y Alejandro Manyaró (candidato a regidor de la alcaldía de Zarumilla, en Tumbes).
Y eso para hablar solo de los asesinatos. Dejando atrás, esto es, los atentados, secuestros, extorsiones y actos de vandalismo, todos ellos con fines políticos, que la Defensoría del Pueblo ha contabilizado en lo que va del año. Como dice Rolando Luque, de la mencionada institución, estamos viendo un fenómeno nuevo en el Perú: los sicarios están entrando a las campañas.
En la misma línea, el Jurado Nacional de Elecciones acaba de advertir que existe riesgo de que haya violencia electoral hoy –quema de ánforas, retención de actas, tomas de locales de votación, etc.– en 141 localidades, por lo que se ha tenido que alertar a la policía para que haga un despliegue especial en ellas. En cualquier caso, aun cuando solo la mitad de estos riesgos estuviese bien fundamentada, 141 puntos muestran un incremento geométrico respecto de las 34 localidades donde ya se dieron este tipo de actos en el 2010, las 22 que los padecieron en el 2006 y las 13 del 2002.
¿Qué es lo qué ha pasado? Entre muchos factores sobresale uno: se han multiplicado enormemente los recursos de los que disponen los gobiernos regionales y municipales por los que se pelean estas bandas sin que al mismo tiempo se hayan fortalecido en proporción siquiera semejante las instituciones que existen para dotar de mayores filtros, responsabilidad y control al sistema democrático (principalmente los partidos), así como las que tienen por función la lucha contra la corrupción y el crimen (de hecho, todas las bandas regionales que han caído en el último año se han caracterizado por tener entre sus integrantes a policías, jueces y fiscales). Como resultado de lo primero nuestras elecciones son auténticas loterías entre desconocidos surgidos para la ocasión (en esta elección están compitiendo 116.252 candidatos y 14.171 movimientos regionales y locales) por los que luego no responde nadie. Como consecuencia de lo segundo, los gobiernos regionales y locales son botines cada vez más fácilmente disponibles y, por lo tanto, atractivos para los profusos candidatos “con prontuario” de los que acaba de hablar el presidente.
Está claro que esta combinación de bolsillos fuertes con instituciones débiles se ha vuelto cada vez más peligrosa e inviable. Además, desde luego, es autodestructiva. Hay un límite a lo que puede aguantar una sociedad desprovista de caminos de representatividad eficientes sin detonar por alguna parte. Por otro lado, llegará un momento –si es que no ha llegado ya– en que los sicarios, las balas, las licitaciones arregladas, los chantajes y las coimas serán el principal obstáculo para la continuidad del crecimiento. 
El principal reto de lo que queda de este gobierno –así como el del que venga– tiene que ser este: invertir en construir las instituciones que permitan recuperar al país para la ley y pongan cauces que doten de contenido y viabilidad a nuestra democracia. 

A ti que votas por primera vez

A ti que votas por primera vez, por Gonzalo Torres del Pino
Toma agua. Si pudiera darte solo un consejo para este domingo, sería ese. Lo efectos beneficiosos del agua sobre el cuerpo humano están científicamente comprobados. Mis otros consejos están basados en una utopía que no tiene más base que mi propia experiencia subjetiva. Aún así, ahí van.
Vota. No dejes de hacerlo. Es la única forma de hacerte responsable por el futuro de tu ciudad. Tu voto es tu voz, así no votes por ninguno.No importa que votes por el que sabes que no va a salir, es tu voto. No escuches al que te diga que estás tirando a la basura tu voto. Ese no vota con su voz sino con la voz de otros.
Piensa por quién vas a votar. Investiga. Compara. Pregunta. Decide por ti mismo. No pienses tanto. No hay candidato excelente porque no es solo una persona la que entra. Son varias. Apuesta, no importa que te equivoques, la próxima lo harás mejor. No escuches al que te diga que la fregaste. Ese también la fregó antes. Aprende de tus errores. Aprende de sus errores. 
No te conviertas en el cínico que dice que esto no tiene arreglo, que todos son iguales, que todo es una basura. Ese piensa que el futuro se llama pasado. El futuro no está escrito todavía y lo que haya ocurrido en el pasado es una lección que puede cambiar el futuro. Tu voto es la apuesta al futuro. Míralo con optimismo aunque haya pesimismo a tu alrededor. Escucha a tus mayores, pero no tanto. Escucha a tu generación, pero no tanto. Escúchate a ti mismo.
Anda caminando, si puedes. Anda en bici, si puedes. Comparte el carro, si puedes. Anda temprano y si te toca reemplazar a alguien para abrir tu mesa, hazlo. Hay alguien que lo hará por ti en otra oportunidad. Asume el haberte convertido en ciudadano. No importa que haya un atún y una galleta para comer. No es la primera vez que comes eso.
Haz cola. Pacientemente. Es tu derecho, no tu deber. Cede el espacio a los mayores, sobre todo a los que ya no están obligados a votar. Ellos son un ejemplo.
Mete el dedo. No lo bañes en vaselina ni te quites el morado porque se ve feo o poco ‘cool’. Enseña el dedo morado con orgullo. Votaste. Ya eres parte de los que deciden. Aunque te equivoques.
Te equivocarás una y otra vez. Tú y todos los demás. Algún día no te equivocarás. Tú y todos los demás. Votar es pensar que todo puede cambiar. Que nada ni nadie agrie tu optimismo, tus ganas, tu futuro.
Respeta las reglas de juego. No hagas propaganda. Vicia tu voto, si eso decides, pero no escribas frases groseras o dibujos de órganos masculinos, solo tres personas lo verán. El voto es secreto.
No te tomes una foto con tu cédula. No lo trivialices, además de que es ilegal.
Cuenta si quieres después por quién votaste. No lo cuentes si no quieres. Ni en boca de urna. Sal contento por haber cumplido. Mira más tarde el conteo, pero no te pegues tanto. Habrá más elecciones en tu vida.
Sigue mis consejos o no los sigas. Es tu decisión. Pero, sobre todo, toma agua.

miércoles, 1 de octubre de 2014

La danza de las empresas públicas

Editorial: La danza de las empresas públicas
Mientras el gobierno busca promover la participación privada en varias empresas estatales (por ejemplo, abriendo parcialmente al capital privado las empresas eléctricas públicas y creando un esquema para facilitar el ingreso de privados en las empresas de servicios de saneamiento), se espera para este 15 de octubre una movilización nacional de trabajadores de empresas públicas en contra de estas iniciativas, en que también participa la CGTP. La demanda de estos grupos es además reforzar Petro-Perú, Sedapal, Electro-Perú, el Banco de la Nación y Enapu. Así, lamentablemente, algunos trabajadores intentan jalar la soga precisamente en dirección opuesta a la que ha escogido el gobierno.
Decimos lamentablemente porque pretender que el gobierno fortalezca las empresas estatales solo imposibilitaría que los peruanos accedan a mejores servicios públicos. Y es que, si algo han demostrado estas, es ser incapaces de dar un servicio tan bueno como las privadas. Esto se explica, en buena parte, porque, dado que no hay un dueño que tenga su dinero en juego, no tienen incentivos para ofrecer el mejor producto posible con el manejo más eficiente de recursos.
Uno de los casos más ilustrativos es el de Sedapal. Esta no ha logrado brindar una cobertura total en Lima, lo que fuerza a muchísimos limeños a comprar agua de fuentes informales a precios que llegan a ser 12 veces más altos que los de la empresa pública. En cambio, la empresa de agua potable de Santiago de Chile que fue privatizada, tenía hace 11 años el mismo número de conexiones que Sedapal y, sin embargo, para el 2013 ya tenía una cobertura de 100% y 20% más conexiones que la empresa de agua de nuestra capital. No olvidemos tampoco que la ineficiencia de Sedapal llevó a que el Estado (con su dinero y el de todos los contribuyentes) terminase asumiendo una deuda de S/.3 mil millones que la empresa acumuló irresponsablemente con la Sunat.
Por otro lado, los resultados de Sedapal palidecen frente a los de las otras empresas de servicios públicos que sí fueron privatizadas. En el caso de la telefonía y las empresas eléctricas, por ejemplo, en los 12 años que siguieron a su privatización aumentaron sus coberturas en 168% y 56%, respectivamente, todo esto mientras las tarifas bajaban. Mientras tanto, Sedapal aumentaba sus tarifas en 47% y su cobertura solo en 20%.
Sedapal, por otro lado, no es la única empresa de agua que funciona mal. Para el ministro Von Hesse, “14 [de las entidades prestadoras de servicios de saneamiento] presentan problemas de liquidez, 24 tienen problemas de solvencia y una […] está financieramente quebrada”.
La ineficiencia de la empresa estatal de puertos (Enapu) también está bien documentada. Luego de que el Muelle Sur del puerto del Callao fuese concesionado, una inversión de más de US$400 millones permitió que la atención a los barcos disminuyera de cuatro días en promedio a 12 horas, cosa que hubiera sido inimaginable si se hubiese mantenido en manos del gobierno.
Lo que sucede en Petro-Perú, por su parte, también es prueba de los vicios de confiar las actividades empresariales al Estado. Hace poco hicieron noticia los sorprendentes desembolsos para mejorar su alicaída imagen, como gastar US$354 mil en contratar a Paolo Guerrero para su publicidad. Y fue noticia también que varios de sus principales funcionarios se aumentaron los sueldos sin informar a su principal accionista, el Estado. Asimismo, todos hemos sido testigos de cómo la decisión de repotenciar su refinería en Talara (con el aval forzoso de todos los contribuyentes) responde a intereses puramente políticos y no se encuentra sustentada en un análisis técnico.
La historia de las empresas públicas peruanas es una de recurrentes fracasos. Repotenciarlas, como piden algunos de sus trabajadores, podría beneficiarlos a ellos, pues aumentarían transitoriamente su posibilidad de obtener mejores sueldos. Pero el costo lo asumiríamos el resto de ciudadanos, que pagamos las cuentas con el dinero de nuestros tributos y que cargamos con el costo de los pésimos servicios que brindan estas instituciones.

Elecciones: la fiestita del terror

Elecciones: la fiestita del terror, por Martha Meier M.Q.
La realidad está para ser mejorada. La apatía y el desgano no pueden ganar la batalla. ¿Es posible un mundo mejor? Sí. ¿Ese mundo mejor aparecerá espontáneamente? No. Como decía el gran Robert ‘Bobby’ Kennedy: “El futuro no es un regalo: es un logro. Cada generación ayuda a hacer su propio futuro. Este es el reto esencial del presente”.
Hay un mundo ideal al que todos deberíamos aspirar. En ese mundo, limpio y decente, los candidatos o candidatas a un cargo de elección popular ganarían los votos con ideas innovadoras para solucionar problemas y elevar la calidad.  Los postulantes a cargos públicos serían personas y profesionales exitosos, sin vicios ni tachas morales, de conducta coherente y transparente, con vocación de servicio y capacidad de pensar en grande, audaces para empezar a construir el mañana, hoy. Como lo fue, por ejemplo, Luis Miró Quesada de la Guerra.
Miró Quesada fue elegido alcalde de Lima a los 37 años y se atrevió a impulsar la modernización tecnológica del servicio de agua potable. Pensó en grande. A lo largo de 400 años el agua de Lima fue insalubre y él cambió esa historia. Entre otras, instaló a la entrada una planta de clorinación (pese a las opiniones en contra) y con eso hizo que el agua llegara ya purificada al reservorio antes de su distribución, también se aplicó alúmina contra la turbidez. Antes de Luis Miró Quesada de la Guerra, don Federico Elguera también hizo lo suyo.
Elguera modernizó la capital en infraestructura y cultura: pavimentó y asfaltó el terral que eran las calles, la dotó de iluminación eléctrica y promovió el transporte público con tranvías. Entre varias otras cosas impulsó la construcción del hoy Teatro Segura, inaugurado como teatro municipal en 1909. Estos dos alcaldes son ejemplo de hombres visionarios, audaces en sus proyectos y que pensaron en el mañana (que es nuestro hoy). ¿Era el de ellos un mundo ideal? No, pero ambos lo dejaron mejor de como lo encontraron.
Hoy, lamentablemente, los asesores no ayudan a los candidatos a comunicar sus propuestas, solo a aplanar al contrincante. La promesa queda en eso, porque la cosa es ganar por ganar, y muchas veces para robar. 
Estas elecciones son una verdadera “fiestita del terror”. Ha aparecido una nueva especie: los “expertos en guerra sucia”. Unos “especialistas” de la vulgaridad que han convertido la campaña en un circo de chismes, volantes difamatorios, atentados contra la intimidad y la armonía de las familias de los candidatos; mensajes electrónicos falsos, fotos trucadas y un sinnúmero de vilezas.
Como bien escribí ayer en El bótox se le fue al cerebro: “Ya a nadie se le ocurre llamar fiesta democrática a las campañas electorales. A menos que se refiera a esas que terminan en tragedia, entre golpes o a balazos, y con muertos y heridos desparramados en el suelo. Dirán que uno se acostumbra y se resigna a que así ocurra, pero siempre queda la esperanza de que sea mejor. Esta carrera electoral, sin embargo, ha sido peor”.
Pero si creen que lo han visto y oído todo, esperen lo que serán estos últimos 4 días de campaña: “deterror.com”. Ni lo duden. Voten por los mejores, los más decentes, los que quieren servir y no servirse de nosotros. ¡Suerte, este domingo Lima y distritos!

La última censura

La última censura, por Alfredo Torres
Los derechos a informar y ser informado son dos principios esenciales del sistema democrático. La Constitución Peruana lo ratifica al señalar que toda persona tiene derecho “a las libertades de información, opinión, expresión y difusión del pensamiento [...] por cualquier medio de comunicación social, sin previa autorización ni censura”. Sin embargo, si Publimetro publicara hoy una encuesta de intención de voto sería severamente sancionado, ya que la ley electoral determina que solo se pueden publicar encuestas “hasta el domingo anterior al día de las elecciones”.
La censura de la que somos víctimas producto de esta norma afecta no solo el derecho de la prensa a informar sino, sobre todo, el derecho de la ciudadanía a ser informada. El argumento por el cual los legisladores formularon esta disposición proviene de una idea parcialmente cierta: que las encuestas influyen; y una idea esencialmente errónea: que esta influencia es perjudicial para los electores.
La influencia de las encuestas es indiscutible, aunque ciertamente no es mayor que una primera plana en los diarios o un reportaje en la televisión; los que felizmente no están sujetos a ninguna censura. Lo que está menos claro es en qué sentido influyen. La creencia de que influyen a favor del puntero es errónea. De la misma manera que un titular agresivo en contra de un candidato puede terminar beneficiándolo al victimizarlo, la aparición de un candidato en el primer lugar en las encuestas puede perjudicarlo al desgastarlo. Lo que sí sabemos es que las encuestas tienden a focalizar la atención en quienes van en los tres o cuatro primeros lugares y en los temas que más preocupan a la opinión pública.
Las encuestas sí son perjudiciales para los que van rezagados en la intención de voto, ya que afectan el estado anímico de sus huestes y reducen la atención que les brindan los medios de comunicación. Sin embargo, en una democracia esta información no es perjudicial para los electores. Por el contrario, los puede ayudar a tomar decisiones. Por ejemplo, una encuesta puede orientar a los indecisos a votar por el que va segundo si les parece un mal menor frente al que va adelante. Esta decisión es legítima y saludable para el sistema democrático.
Como se vio en el reciente referéndum para la independencia de Escocia, las democracias más avanzadas permiten la publicación de encuestas hasta el mismo día de las elecciones. En el Perú y otros países de América Latina las encuestas siguen circulando hasta el final, pero no pueden ser difundidas en los medios de comunicación masivos con el inconveniente de que al no ser públicas la ciudadanía no sabe si lo que circula en las redes sociales proviene de encuestas verdaderas o falsas.
Nos guste o no, en el siglo XXI se viene produciendo el crecimiento exponencial de la comunicación inmediata y la transparencia informativa. La anacrónica disposición que prohíbe la difusión de encuestas durante una semana no se condice con la expansión de las redes sociales y debe ser derogada porque es una censura que afecta la libertad de prensa y el derecho de los electores a estar bien informados. Además, el mundo digital genera espacios que no habían sido contemplados por los legisladores del siglo pasado. La página de Pubimetro en Facebook, por ejemplo, tiene más de un millón de seguidores. Cualquiera de ellos puede publicar encuestas como comentario a cualquier noticia y me sería una tarea titánica bloquearlas. Las páginas web de la prensa extranjera ya publican encuestas peruanas y no hay manera de evitarlo.
El siglo XX sufrió un exceso de producción legislativa que se ha venido extendiendo hasta nuestros días. Cada vez es más claro que esta maraña de normas fomenta la informalidad y debe ser desbrozada. La censura de las encuestas es una de esas leyes que debe ser derogada no solo porque afecta a empresas formalmente constituidas sino porque, de la misma manera como ocurre en otros campos donde reina la sobrerregulación, la principal perjudicada es la ciudadanía.

lunes, 29 de septiembre de 2014

En la recta final

¿El panorama electoral puede cambiar tras el último debate?
Parafraseo al notable escritor Oswaldo Reynoso con el título de su más célebre novela: ‘En octubre no hay milagros’. Se la podría dedicar a Susana Villarán. La ventaja entre el ‘Mudo’ Luis Castañeda Lossio y la actual alcaldesa es tan amplia que ni un milagro podría revertir la tendencia. Villarán se podrá sentir tranquila si logra conservar el segundo lugar, pues el número de indecisos es alto y el ‘antivoto’ contra ella es altísimo. En la misma urna, muchos electores pueden decidir su voto por el alcalde sanmiguelino cantante y bailarín, Salvador Heresi, pero con sombras por su relación con un oscuro político vinculado al ‘Doc’. El psicoanalista Max Hernández ensaya una muy buena hipótesis para comprender por qué la mayoría del electorado limeño está decidido a votar por el ‘Mudo’ a sabiendas que carga un pasivo a todas luces cuestionable y que, hablando en términos éticos, debía haber erosionado su candidatura. Sin embargo, pese a que le enrostraron en su cara el ‘roba, pero hace obras’, una encuesta desnudó que a los limeños no les interesa este tipo de consideraciones que tienen que ver con la honradez, y votarán por un candidato al que reconocen como ‘pillo’, por decir los menos. Max Hernández llega a la conclusión que la gente apoya a Castañeda en contra de Villarán ‘porque no quiere los cambios traumáticos’. Y cita las obras más emblemáticas de la candidata de Diálogo Vecinal. El desalojo de ‘La Parada’, el traslado al mercado de Santa Anita y la implementación del ‘Corredor Azul’. Sostiene que la forma como procedió la burgomaestre metropolitana ‘asusta’ a los sectores mayoritarios: ‘Lo de Santa Anita debió ser conversado’, afirma el psicoanalista. Con el ‘Corredor Azul’ sucedió lo mismo. Una vez subí a una combi y una señora gritó: ‘Señor, bajo donde está el perro’.
Según Hernández, por más que racionalmente la reforma del transporte sea una necesidad, al ser las combis un peligro público, la municipalidad no entendió que es un problema muy complejo que también involucra al transportista dueño del vehículo, que evade impuestos y explota a choferes. Castañeda, según Hernández, ‘hace cosas sin alborotar’. El ‘Mudo’ hizo honor a su chapa. ‘Construyó las famosas escaleras al cielo, como un tema de Led Zepellin, esa sola palabra caló en los miles de pobladores que sufrían lo indecible para llegar a su casa. ¿Quién podía estar en contra de esa medida? Igual con los ‘Hospitales de la Solidaridad’, una alternativa cuando colapsan los hospitales del ministerio o entran en anuales huelgas. Castañeda no chocó con el caótico ‘establishment’ del transporte público, pero se apropió de la iniciativa del alcalde anterior, Alberto Andrade, y solo cambió el nombre de ‘Lima Bus’ por el de ‘Metropolitano’. Pragmático, no reconoció que su promesa del tren a los cerros era totalmente inviable, como ahora habló del monorriel porque no pierde su costumbre de hacer promesas sin criterio técnico. Porque su programa es una incógnita. Dice ‘continuarán las obras’, pero no se sabe cuáles. ¿Lima se merece a un alcalde como el chiclayano? Resulta paradójico que los sectores A y B respalden, en su mayoría, la labor de Villarán y que los sectores menos favorecidos vayan a votar en contra suya. Solo voy a dar una explicación: la alcaldesa de Lima habla de los trabajos que, durante su gestión, embellecieron la Costa Verde, pero olvida decir que la ‘Costa Verde’ de Villa El Salvador, con sus playas ‘Venecia’ y ‘Barlovento’, las mejores de ese populoso distrito, fueron destruidas supuestamente para construir un bonito balneario. Nunca terminó y los vecinos de Villa El Salvador se quedaron sin su mejor playa. ¿Para quién gobernó la izquierda? Son graves errores que, seguramente, le pasarán la factura este domingo.

domingo, 28 de septiembre de 2014

Lima la brava

Lima la brava, por Gonzalo Torres
¿Sirve recuperar un espacio público o un patrimonio monumental dentro de una zona ‘brava’? La pregunta viene a colación porque el domingo pasado comentábamos el auspicioso futuro de la Quinta de Presa en medio de una zona no tan sancta como es el viejo Malambo. Primero definamos qué entendemos por una zona brava de Lima. Es generalmente una zona de alta densidad poblacional, deprimida económicamente y con problemas de drogadicción, violencia y criminalidad de baja intensidad. 
Lugares por donde uno, que no es del barrio, no caminaría ni menos estacionaría su auto. Zonas como esta las hay por doquier en Lima, en las que familias que no transan con esto viven presas dentro de este ambiente.
En mis recorridos por la ciudad muchas veces me he paseado por lugares así, en donde te encuentras con el patrimonio más espectacular o el que tiene mayores posibilidades irónicamente protegido por cientos de años de pobreza. Ya que el afán modernizador les volteó la cara a los pobres dejaron a su suerte bienes que de otra forma hubiesen sido arrasados, pero la indiferencia, el descuido y el paso del tiempo también hace lo propio, pues no hay bien que dure mil años. 
Es así que hace su ingreso el concepto moderno de la puesta en valor de un espacio público o de un bien inmueble para la recuperación de Lima y ha habido varios ejemplos a través del tiempo: el Parque de La Muralla, la Plaza Santa Rosa, la Plazuela del Cercado, la peatonalización del eje Ica Ucayali, la Casa Bodega y Quadra, la huaca Mateo Salado, entre otros. El asunto es que cada uno ha tenido aciertos y desaciertos y en el tiempo se ha visto su éxito, su poco éxito o su fracaso.
Creo que pensar en recuperar un espacio no es una solución en sí misma sino pasa por el uso que se le vaya a dar (o direccionar) y por la problemática social del entorno. De nada sirve limpiar y poner mínimamente en valor la Alameda de los Descalzos si mañana se vuelven a levantar las bancas de mármol y se pintan con grafiti las estatuas.
De nada sirve poner en valor una casa en medio de una zona ‘brava’ solo para darnos el lujo de tenerla linda si nadie irá por ese motivo. Por eso, el rescate de Lima es un problema multifocal que ha funcionado en algunos lugares en donde se ha pensado de esa forma. Lo que no quita que se realicen, porque sí estoy convencido de que poner en valor una plaza o un inmueble es una buena estrategia para darle autoestima al vecino que se considera olvidado y funciona como un imán para el entorno solo si hay campañas de concientización, educación y sensibilización y, por supuesto, brindar seguridad.
La estrategia que ha funcionado en muchos lados es la de involucrar al vecino, en hacer que el bien o la plaza se convierta en su bien, en su plaza. Creo que la Quinta podría ir por ahí, el arreglo de su plaza es un paso en el camino correcto. Nadie quiere la casa de María Joaquina en medio de un arrabal, al final terminan apedreándole las ventanas.

martes, 23 de septiembre de 2014

El mundo al revés

"El mundo al revés", por Milagros Leiva
El domingo le pregunté a Maribel Gutiérrez y Pedro Angulo, dos víctimas de extorsionadores y sicarios, cuánto vale la vida en el Perú y la respuesta fue contundente: “Nada”. A la primera, dirigente de Polvos Azules, tres adolescentes la iban asesinar, pero la policía impidió el plan macabro. Al segundo, le reventaron una granada en su restaurante porque no paga cupos y tres trabajadores resultaron heridos. Los dos se hicieron solos vendiendo zapatillas y electrodomésticos; hoy tienen miedo de morir. Caminan mirando atrás. Sus miradas no son tristes, son desconfiadas.
La misma pregunta le hice a Gino Costa, ex ministro del Interior. Su respuesta fue la misma: “Nada”. La vida en el Perú no vale nada. Hice la misma pregunta en Facebook y Twitter y las respuestas en su mayoría fueron devastadoras: “un celular usado”,  “un kilo de cocaína”, “ni michi”, “nada”, “ni un mango”, “mil soles y un sicario te mata”, “depende de a quien quieras eliminar”. 
En nuestro país los sicarios matan delante de niños y matan a niños. En nuestro país los sicarios también son niños. ¿Estoy exagerando? No. Solo revisen las noticias. ¿Nos estamos acostumbrando? Me temo que sí. No escucho a ningún congresista levantando la voz. No veo plantones de políticos indignados. ¿Los candidatos a la alcaldía y presidencia regionales tienen un plan maestro para actuar contra el sicariato? No, solo declaran que están preocupados. 
El mismo domingo un sondeo de Datum Internacional terminó por consternarme. El 49% de los encuestados cree que Luis Castañeda  robará, pero hará obra si sale elegido alcalde de Lima por tercera vez. Le seguían Susana Villarán, Salvador Heresi y Enrique Cornejo cada uno con 3%. La sola pregunta fue una cachetada a la decencia. ¿Al elector le interesa un pepino que su candidato sea honesto o está tan decepcionado de los políticos que lo único que pide es que se haga obra no importa cómo? ¿Hemos llegado al abismo de la corrupción? 
En nuestro país muchas cosas que suceden al revés quitan la ilusión. Solo recuerde: un preso es el favorito para ser el presidente regional de la región más apetitosa por su canon minero y no sorprende; un alcalde no explica por qué le puso cámara y vigilancia a Óscar López Meneses, pero ya celebra su reelección; un congresista alquila su casa a un capo de la mafia y, descubierto, le echa la culpa a la mala suerte. Siga pensando: un dirigente asháninka pide protección y termina asesinado porque nadie quiso escucharlo. Siga recordando: no solo los narcos venden cocaína en el Perú, la policía también comercializa lo incautado, pero no se preocupe, el ministro Urresti está investigando. Literalmente vivimos en un mundo al revés.

jueves, 21 de agosto de 2014

#IceBucketChallenge: mójate, pero "mójate" de verdad


"Mójate, pero "mójate" de verdad", por Pedro Canelo

Un buen baldazo de agua fría para reaccionar. Para despertar. La iniciativa del Ice Bucket Challenge (el reto que se ha vuelto viral por Internet) nace de Pete Frates, un ex jugador de béisbol que sufre una enfermedad degenerativa llamada esclerosis lateral amiotrófica. Enciende tu cámara, deja caer sobre tu cuerpo un derroche de agua helada y abre los ojos de los demás. La fundación de Frates en  Estados Unidos está muy cerca de sobrepasar los veinte millones de dólares en donaciones durante las últimas dos semanas. Agua fría y la piel bajo cero para que el mundo mire a este mal sin indiferencia. Agua fría para acabar con una injusta ley del hielo.
El mejor de todos en esta moda de Internet (como tantas veces) ha sido el actor Charlie Sheen. El recordado ex protagonista de “Two and a Half Men” al menos ha sido uno de los más sinceros. Lluvia de agua no, lluvia de dólares sí. En lugar de lanzarse cubos de hielo, Sheen dejó caer diez mil dólares. Eso es lo que necesitan millones de personas. Los recursos no son urgentes solo para cubrir gastos médicos de esta esclerosis sino también para la investigación.  Solo en Estados Unidos se reporta un promedio de veinte mil pacientes con esta enfermedad que puede acabar con tu vida en menos de cinco años. Solidaridad sí. Pose barata y oportunista no.
Ese es el problema de los virales. Se multiplican de manera intensa por las redes sociales, sin pedir permiso. Y la consecuencia más absurda es la desinformación. El Ice Bucket Challenge ha despertado la atención en una enfermedad distante para muchos pero también se ha convertido en una posibilidad de llamar la atención (llámalo “figuretismo”, si quieres) sin saber la naturaleza de la cruzada. Puro show para hacer ráting o para ganar unos cuantos ‘likes’. Mucha agua, pero cero donaciones.
Aquí en el Perú tenemos uno de los mejores ejemplos. Videos de futbolistas, actores, modelos y otras especies faranduleras. Todos muy graciosos, muy orondos, muy proactivos pero casi ninguno ha mencionado el nombre de la enfermedad en sus promocionados videos. ¿Es tan difícil hacerlo? Sería bueno que sepan, por ejemplo, que en nuestro país recién se está formando una renovada Asociación de Esclerosis Lateral Amiotrófica con razón jurídica para recibir donaciones y apoyo privado o estatal. Pase y pregunte casero. 
Ojalá que en los próximos videos del Ice Bucket Challenge desde ahora escuchemos una iniciativa honesta para colaborar con los enfermos de Esclerosis Lateral Amiotrófica en el mundo. Que no se pierda la esencia ni las ganas de ayudar. Mójate si quieres, pero “mójate” de verdad.